4. LA IMPORTANCIA DEL CONTACTO.
Vamos a tocar ahora un tema que comúnmente se presenta, tarde o temprano, en la vida de todas las escuelas y que puede llegar a entorpecer el camino de dicha escuela.
Quisiera que cada uno de nuestros lectores se diera cuenta que estas palabras van dirigidas, específicamente, a todos ustedes. Cada estrella es como un pequeño faro de luz que puede alumbrar sus noches de inquietud y confusión, o bien, puede establecer las guías sobre las cuales se centre la actividad de cada organización. Al mismo tiempo, presenta normas y criterios para que cada discípulo pueda definir, de una manera lógica y clara, sus siguientes acciones dentro de la escuela, por el camino que debe ir siguiendo.
Hace muchos años, tantos, que las estrellas que alumbraban el cielo eran otras y los animales que poblaban las selvas eran distintos de los actuales, habitaba una pequeña comunidad, un grupo de seres humanos que se esforzaban por seguir, practicar, conocer y estudiar, las leyes que gobiernan la vida de los hombres y el movimiento de las estrellas. Este pueblo habitaba una región hoy conocida como Egipto, pero, en aquél entonces, muy lejos estaban, todavía, de sospechar que ahí, en sus mismas tierras, en sus mismos jardines, llegaría a florecer un gran imperio. Nos estamos refiriendo a los antepasados de los egipcios.
Un guía adecuado y previsor.
En esta comunidad, el guía había logrado sembrar en su pueblo las bases de la enseñanza espiritual. El pueblo era un pueblo obediente, armónico, lleno de expectativas por la vida que les esperaba. El guía, hombre anciano ya, se sentía orgulloso de su pueblo, vivían en paz y la agricultura y la pesca eran sus actividades principales y por las que se ganaban el sustento. El pueblo lo escuchaba embelesado por la magia de su verbo, sin embargo, decía el guía, que poco tiempo podía disfrutar de su pueblo, pues era tan avanzada su edad, que sabía muy bien que pronto tendría que partir. En cierta noche, una de sus meditaciones lo llevó a cuestionarse el futuro de su pueblo una vez que él faltara, y una gran voz, proveniente de algún rincón escondido de su propio ser, le contestó:
Está en la ley del hombre, que aquél que sabe más deba enseñar a los que menos saben. Tú lo has hecho y eso te ha congraciado con el cielo, pronto llegará el momento de partir; así pues, elige de entre tus hombres aquél que posea la mayor claridad de mente y el corazón más puro para ofrendarlo en servicio a sus semejantes. Una vez que lo hayas hecho, instrúyelo en los secretos de las enseñanzas y nómbralo, ante el pueblo, como tu sucesor. El guía cerró su meditación y se puso a analizar, uno a uno, todos aquellos que formaban al pueblo.
Los candidatos.
Cuando su análisis estuvo terminado, llamó ante sí a tres de sus más allegados discípulos, dos hombres y una mujer, todos ellos con edades entre 25 y los 30 años. Una vez reunidos, les habló de esta manera:
- Hijos míos, para nadie es extraño que mi vida se acerca a su fin. He recibido indicaciones del supremo Dios, para entregar mi misión y mi túnica a aquél que sea el más digno sucesor de este sacerdocio. Los tres discípulos bajaron su frente sintiéndose sumamente pequeños para sustituir a tan gran Maestro. El continuó diciendo:
- Quisiera hacerles una pregunta que dé un poco más de luz a la decisión que debo tomar. Los hizo retirar a todos, menos a uno, y la pregunta la formuló de la siguiente manera:
- Si tú tuvieras que quedarte en mi lugar, ¿cuáles serían las tres acciones más importantes que harías en primer término?
Primera respuesta.
Y el primer discípulo contestó así:
- En primer lugar, pondría una estatua tuya en el centro de nuestro pueblo, como un símbolo que recuerde, permanentemente, tu presencia entre nosotros y todas las bendiciones que nos has entregado. En segundo término, erigiría una escuela grande a donde todos pudieran asistir y en ese lugar, entregaría todas las enseñanzas que tú nos has dado, para hacer de nuestro pueblo el pueblo más sabio de la tierra. Y finalmente, haría que cada uno de los discípulos se entregara por completo a la labor de instrucción, para que esta enseñanza pudiera ser llevada hasta los cuatro rincones del planeta.
Segunda respuesta.
Llamó entonces al segundo discípulo, después de haber despedido al primero y le hizo la misma pregunta. El discípulo contestó de la siguiente manera:
- Amado Maestro, ninguno de nosotros es digno de quedarse en tu lugar, pero ya que me preguntas, mi primera acción sería, sin dudarlo, escribir todas tus enseñanzas en papiros y hacerlas llegar a cada uno de los hogares, para que todas tus palabras pudieran ser recordadas a través de los años y, de esta manera, mantener vivo tu recuerdo. En segundo lugar, haría que cada una de las contribuciones de los habitantes de este pueblo, sirvieran para formar escuelas y pondría tantas escuelas como fueran necesarias, a fin de que todos se instruyeran en tus sabias enseñanzas. Y finalmente, yo mismo me acercaría a cada una de las familias, a fin de conocer sus necesidades y poder saber qué parte de tu enseñanza es la que mejor se aplica a cada uno de los hogares. Así terminó el muchacho.
Tercera respuesta.
Y el Maestro, después de darle las gracias, hizo traer ante sí a la discípula, y después de haberle formulado la misma pregunta, ella contestó:
- Maestro, lo que más me interesaría, por sobre todas las cosas, sería tener el mismo contacto que tú tienes con los grandes Maestros. Mi primera acción sería encerrarme en el templo, el tiempo que fuera necesario, a fin de poder hablar, cara a cara, con los Dioses que te han iluminado y una vez ahí, pediría instrucciones directas de Ellos y lo que Ellos me dijeran, constituiría mi segunda y mi tercera actividad.
El Maestro, complacido, puso su mano sobre ella y le dijo:
- Tu serás quien guíe al pueblo una vez que yo ya no esté, porque no es mi intención que el pueblo me recuerde como un ídolo de piedra, o como unos papiros escritos en palabras que puedan ser malinterpretadas; lo más importante, en la sucesión de mi sacerdocio, es transmitir el contacto que hemos logrado establecer con los grandes Maestros de nuestro pueblo.
Consecuencias del contacto con los Maestros.
Y así fue como, una vez que el Maestro abandonó su manifestación terrenal, su discípula recibió el honroso cargo, anunciando que estaría ausente un cierto tiempo, para poder descifrar las órdenes que los Maestros tenían para esa hora. Se retiró en meditación y dejó pasar el tiempo hasta que estuvo segura de que el contacto era fiel y pertenecía a sus propios guías. Entonces, regresó con su pueblo, que ansioso la esperaba, y dictó una serie de acciones que lograron hacer, de esa comunidad, una grandiosa ciudad llena de espiritualidad y de un bienestar total.
Así termino mi relato y quisiera que cada uno de ustedes lo aplicara, cuando sea llegado el momento. Más que recordar la memoria de algún instructor o maestro, es más importante restablecer el contacto que él había mantenido o hubiese alcanzado con sus respectivos guías espirituales.
5. EL MUNDO DE LAS CATÁSTROFES Y EL MUNDO DEL SERVICIO.
Hermanos: Hoy voy a recordar una escena que se vivió, hace ya muchos años, en una escuela espiritual.
En los principios del movimiento espiritista, muchos de los discípulos trabajaron a través de la facultad llamada mediumnidad. Esas prácticas se extendieron, de una manera asombrosa, a finales del siglo pasado y principios del actual, atrapando el interés de múltiples personalidades que, dentro de la sociedad humana, fueron reconocidos como grandes hombres. Sin embargo, esta práctica cundió tanto y con tal desorden, que pronto aparecieron una multitud de mediums, cuyas facultades estaban lejos de ser auténticas, eran, más bien, desórdenes psicológicos, en donde el deseo de hacerse notar era evidente sobremanera, aunque, lamentablemente, siempre encontraban a alguien a quien engañar.
Los profetas apocalípticos.
En cierta ocasión, en una escuela de Francia, un discípulo que se encontraba entre el público, escuchando atentamente el mensaje que llegaba a través de su guía espiritual, que convertido en médium estaba dando, se encontraba angustiado por las palabras que estaba escuchando y las mismas estaban siendo pronunciadas en este sentido:
"El mundo está próximo al Apocalipsis, la primera trompeta ha sonado y la batalla del Armagedón se cierne sobre nosotros. Manteneos en la luz, porque sólo ella podrá revelaros la salida del laberinto en que seréis envueltos, cuando los diferentes mesías quieran levantar sus voces para engañaros con falsas profecías".
En aquellos años, la primera guerra mundial estaba siendo gestada y el discípulo, angustiado, se preguntaba cuándo sería que eso iba a ocurrir.
Y el médium seguía diciendo: "Los tiempos son llegados y las dos terceras partes de la humanidad serán aniquiladas, cuidad que el Señor no os sorprenda como ladrón en la noche".
Tiempo después y en otra escena, en otro lugar, a través de otro médium, estas palabras eran pronunciadas: "La bestia apocalíptica ha hecho su aparición, refugiaos en la casa del Señor para que la luz os proteja y no perdáis el rumbo escuchando a los falsos profetas".
Y mientras esto era pronunciado, la segunda guerra mundial estaba alcanzando su punto más álgido y los que escuchaban al médium se llenaban de espanto y terror, no sabían a quién acudir. Tal era la confusión que en aquellos años imperaba.
Y pasó el tiempo, y pasaron los años, y otras voces de otros mediums empezaron a transmitir mensajes como éstos: "Llegado es el tiempo en que cada uno deba sentarse en oración, porque las trompetas de los jinetes han hecho su aparición y los ángeles en el cielo y los caballos en la tierra se han combinado, la destrucción empezará y no quedará piedra sobre piedra en muchos lugares. Ajenjo se aproxima y un gran cataclismo de repercusiones mundiales ensombrecerá a toda la humanidad. El Anticristo está en la tierra, cuidad de que no os engañe".
Y al mismo tiempo, la guerra en el Pérsico hacía su aparición y nuevamente los falsos profetas anunciaban el apocalipsis y la terminación del mundo. Y el pueblo se llenaba de angustia y los discípulos se preguntaban hacia dónde habrían de voltear para recibir una enseñanza de salvación.
Siempre habrá épocas difíciles y épocas felices.
Yo les pregunto ahora, en estos momentos en que la tierra vive un tiempo de oportunidades, en donde ciertos países viven convulsionados por la guerra, mientras que otros se aprestan a trabajar para recibir el nuevo siglo con la frente en alto y sus manos ocupadas construyendo un nuevo futuro. Hoy les hablo en un tiempo que ha sido similar a muchos otros tiempos pasados, en un tiempo en donde es posible observar, por un lado, destrucción, pero, por otro lado, alegría y trabajo. Hoy les digo que los tiempos son todos iguales, siempre habrá dolor en algunas partes y alegría en otras. Mientras la humanidad no alcance la unidad, mientras la humanidad no alcance la comprensión de las Leyes espirituales, el mundo seguirá viviendo contrastes; quienes volteen a mirar al dolor, la desolación, verán entonces en el futuro negras amenazas y para aquellos que puedan voltear a ver la armonía, la paz y la felicidad de algunos pueblos y sociedades, el futuro estará siempre abierto con grandes oportunidades.
Entre el eterno debate del bien y del mal, de la paz y la guerra, se encuentran confundidos muchos de los discípulos del mundo y aquellos que gustan de profetizar los tiempos venideros, podrán verse influenciados por esta guerra de opuestas energías, de opuestas visiones de un mismo mundo. Sólo se sabe, a ciencia cierta, que la luz terminará por imponer su voluntad sobre la obscuridad, que el plan divino tiene un cierto tiempo y que no admite ni dudas ni vacilaciones. ¿Por qué entonces, angustiarse por profecías, que lo único que hacen es desequilibrar la paz interior que todo discípulo debe tener, a fin de poder discernir, correctamente, sus acciones de este tiempo?
Hoy los conmino a trabajar en la luz, a esperar un mundo lleno de paz y de armonía y extender sus manos a todos aquellos hermanos que sufren, viendo en ellos, únicamente, la oportunidad de poder traerlos a un mundo de felicidad y sacarlos de ese mundo de dolor y de angustia en que se debaten.
La escasez y las enfermedades son, sin duda, fantasmas reales en medio de la humanidad; sin embargo, la humanidad es una humanidad de estudiantes, de discípulos en acción, de trabajadores incansables. Saquemos de las filas de los que sufren, a aquellos futuros discípulos que nos ayudarán en el trabajo de la reconstrucción y de la reeducación de la humanidad; enfoquémonos en la luz y trabajemos con la alegría de estar haciendo una realidad el plan divino.
Una parte del mundo, la que sufre, eleva continuamente peticiones a Dios. La otra parte del mundo, la más pequeña, se empeña en ser la respuesta a esas oraciones, Dios trabaja con ellos para ayudar a los que piden. ¿A qué grupo deseamos pertenecer?. Tomemos la decisión y lancémonos al trabajo, porque el servicio por la humanidad es el más grande ministerio que Dios nos ha pedido. Que el amor inunde sus corazones, para que la voluntad no les falle en la hora de la verdad.
6. LA LUZ HABITA EN EL CORAZÓN DEL HOMBRE Y SE MANIFIESTA A TRAVÉS DEL SERVICIO.
Voy a relatarles un episodio que ha quedado guardado en mi corazón, con un cariño especial, desde hace muchísimos años.
El dolor no aceptado.
Situado en las orillas del llamado mar de Galilea, en aquellos años en los que recién el Cristo se había marchado y tan sólo quedaban unos discípulos fieles a su instrucción, pero llenos de confusiones, ocurrió que un día, uno de los ancianos sabios de los esenios, bajó de su morada, de su santuario, persiguiendo únicamente volver a respirar el aire que había respirado su amado Maestro; quiso volver a pisar la tierra que El había pisado y contemplar con sus ojos lo que tantas veces había contemplado el sublime Maestro y sucedió, que cuando absorto se encontraba, admirando las bellezas de ese apacible lago, vio que una joven, con la mirada perdida en el horizonte, secaba sus lágrimas y que por momentos el llanto le ganaba y en otros, hacía fuerte a su corazón, se enjugaba las lágrimas y regresaba su mirada hacia el horizonte. Conmovido por la escena, se acercó y le preguntó:
- Hija mía, ¿podría hacer algo por ti?, a lo que ella contestó:
- Si puedes regresar a mi vida la luz que se ha ido con el Cristo, entonces hazlo y si no puedes, déjame sola.
Al momento, el esenio sintió que el mismo dolor embargaba a ambos y, conociendo las enseñanzas, elevó una plegaria al Cristo para que lo inspirara y pudiera regresar un poco de la luz que El se había llevado, para aquella alma que sufría por su ausencia.
- Dime hija, ¿cómo te llamas?. Ella respondió:
- Me llamo María, pero me dicen Estrella.
- Tienes bonito nombre, sin duda, pero explícame, ¿cómo es que conociste al Maestro?. Ella volteó y le dijo:
- ¿Tú también lo conoces?
- Claro que sí, todos nosotros hemos sido y seremos sus fieles seguidores. Ella tomó sus manos y, convulsionada en el llanto, le dijo:
- Entonces explícame, ¿por qué nos dejó, por qué se fue, si nosotros aún seguimos sufriendo con los impuestos y las injusticias que imperan por todo Galilea?. El anciano esenio acarició sus cabellos y le dijo:
- El no se ha ido, nos ha dejado lo más importante de El, su mensaje, sus palabras, su ejemplo.
- Es que tú no entiendes, le contestó ella. Sin El no tengo fuerzas para seguir adelante, mientras El caminó con nosotros yo era alegre y vivía según El explicaba, su mirada y sus palabras infundían valor en mi vida y yo me sentía capaz de desafiar al mundo, porque sabía que El estaba entre nosotros y ahora que se ha marchado me falta la fuerza y me siento sola contra el mundo. El la miró a los ojos y le dijo:
- Tienes que entender que El no se ha marchado, El vino a morar entre los corazones de los hombres, El ha hecho su morada en cada uno de los corazones de los que lo amamos y ahora El es infinitamente más poderoso que como lo fue cuando estuvo entre nosotros y mora en tu corazón y puedes hablar con El si tú deseas, tan sólo cierra tus ojos y pregunta, pregunta a tu alma lo que quisieras saber acerca de El y El te contestará. Y la muchacha soltó sus manos y le dijo:
- Entiendo lo que me dices y sé que El dijo esas palabras, pero algo más grande que mi voluntad me hace buscarlo en este mar, en los lugares en donde El predicaba, en los árboles bajo los cuales descansaba; quisiera ver su imagen, al menos por una vez, y entonces tendría la fe que necesito para poder buscarlo dentro de mí, no puedo resistir la pena de haberlo perdido y no sufro tan sólo por mí, sino por todos aquellos que ni siquiera tuvieron la dicha de haberlo conocido. ¿Cómo puedo hacer si mis ojos no saben más que llorar y llorar y mis oídos buscan entre el arrullo de las aguas y el murmullo del viento, los ecos lejanos de su voz?. ¿Qué puedo hacer, si todo esto ya no existe?
Y mientras esto decía, sus ojos nuevamente se inundaban de llanto y su cabeza se agachaba y el anciano esenio volteaba sus ojos al cielo, esperando alguna respuesta mágica que pudiera devolverle la paz a esta discípula y, entonces, en un momento de inspiración y tomando fuerzas del mismo cielo, el anciano se levantó firmemente, tomó las manos de la muchacha y le dijo:
- Sígueme
El dolor aceptado.
Y anciano y muchacha partieron siguiendo un camino que seguramente era inspirado en la mente del anciano esenio. Bajaron hasta unas grutas y ahí se plantaron y después de breves momentos, empezaron a salir de las grutas pequeños bultos cubiertos totalmente, caminaban despacio y recelosos y cuando se habían juntado alrededor de unos 10, el esenio les dijo:
- No teman que soy yo, acérquense para poder platicar con ustedes. Volteó con la muchacha y le dijo:
- ¿Ves a estos niños?, tienen lepra, ellos conocieron al Maestro y ahora son felices, quiero que escuches lo que cada uno de ellos tiene que decirte. Y la muchacha, más sorprendida que asustada, sintió que su corazón era lastimado con mil flechas, al ver a aquellos niños sufriendo de una enfermedad para la cual no había cura. Y habló entonces uno de los niños diciéndole:
Buenos días, amable señora, me llamo Josué y vivo aquí con mis amigos porque en el pueblo no me quieren, me arrojaron una vez y mi propia familia me trajo hasta aquí; ahora, cada vez que quiero regresar al pueblo, ellos me arrojan piedras y por eso me he quedado con ellos que son los únicos que me quieren, pero esto no va a durar mucho tiempo, porque Jesús me dijo: El día que tú cumplas 15 años, ese día serás sano y ese día regresarás al pueblo y les dirás: mi fe y mi Dios me curó a través de Jesús y ahora todos ustedes deben aprender que sólo la fe los puede salvar. Eso fue lo que me dijo Jesús que yo les dijera y sólo estoy esperando el momento en que llegue a esa edad para salir y cumplir lo que El me pidió, por eso estoy contento y ya no sufro.
Otro niño habló y dijo: Yo soy Pedro y al igual que Josué, Jesús me prometió que me sanaría, antes lloraba y sufría mucho porque mi propia madre me trajo hasta aquí y se olvidó de mí. Al principio la extrañaba y tenía mucho miedo, pero mis amigos me cuidaron y ahora estoy feliz porque Jesús me prometió que me curaría cuando viera que un águila cruzaba por el cielo y me dijo: Tan alto como ella volarás el día que la veas interponerse ante la luz del sol y tú, ese día estarás sano y en verdad te digo que no pasarán 2 años, así que estoy contento porque ya falta poco tiempo. Todos los días miro al sol y espero a que un águila se cruce en su camino y sigo pensando qué tan alto volaré, porque así lo dijo El.
Ahora fue el turno de hablar de una niña: Yo soy Anita y también sufría mucho, pero ya no, porque Jesús me dijo que El me curaría y que mis manos servirían para curar a otros muchos enfermos de lepra, dijo que mis manos serían benditas por siempre y que mis ojos podrían darle la luz a muchos ciegos. El me dijo que el día que viera a un lobo venir acercarse a mí y lamerme mis manos, ese día yo sería sana y ese día empezaría mi nueva misión para ir a sanar a todos los enfermos, así que todos los días salgo con mis amigos y ando en busca de animales. Yo sé que algún día esto pasará porque El lo dijo y cuando eso ocurra, yo saldré de aquí y viajaré por todo el mundo haciendo lo que El me pidió.
La terapia del servicio.
La muchacha tomó las manos del esenio, se arrodilló ante El y lloró amargamente, pidió disculpas por haber sido tan soberbia y no entender lo que las palabras de Jesús significaban. Ella le dijo al esenio:
Déjame aquí, porque éste seguramente es mi camino, yo me quedaré a cuidar de ellos, porque sé que Jesús mora entre ellos y yo quiero vivir siempre cerca de El. El anciano vio tal determinación en los ojos y en las palabras de María, que únicamente pudo besar sus manos y sin decir ninguna palabra, dio media vuelta y se alejó.
Cuando llegó hasta las orillas del mar de Galilea, una figura etérica lo estaba esperando y sus ojos no pudieron resistir la visión y se arrodilló en el suelo sintiéndose humilde ante la majestuosidad del ser que se encontraba frente a él, y una voz profunda resonaba en todo su ser y con un amor paternal le decía:
La misión de ser maestro de maestros.
Las espinas en el camino de los discípulos son muchas, tantas, que muchas veces olvidan que es en los corazones en donde Yo habito. Cuida siempre de todos aquellos discípulos a quienes el dolor les impide ver la luz que mora en sus corazones. Cuida de aquellos que han olvidado que sólo a través de la luz del corazón pueden suavizar las espinas del camino, siembra estrellas a su paso para que puedan fijar sus ojos en la luz y fortalezcan su voluntad de seguir adelante. Los peligros de la ingratitud, de la soledad, llenan de amargura y tristeza el alma, haciéndola perder el contacto que tiene con su propio ser interior, siembra estrellas a su paso y cuida de aquellos que se dedican a cuidar a otros. Sé el consolador de los que consuelan, el médico de aquellos que curan las almas, el consejero de aquellos que se han entregado a la humanidad. Maestro de Maestros, esa es tu misión de hoy en adelante.
Y la visión se esfumó y el anciano esenio retomó su camino de regreso al santuario, agradeciendo infinitamente la lección que había recibido y meditando profundamente en las palabras que le habían dedicado.
Y ahora, muchos siglos después, las mismas palabras toman el mismo significado, para todos aquellos que han hecho de sus vidas un permanente esfuerzo por mostrar la luz en un mundo lleno de oscuridad.
Mi amor y mis bendiciones quedan en ustedes. Que así sea por siempre.
7. BUSCAR EL CONTACTO CON EL LOGOS PLANETARIO.
Vengo a repasar, con ustedes, algunos puntos que deben servir para clarificar el paso del discípulo, a través de las diferentes etapas del camino.
Ser discípulo es un estado de conciencia.
En primer término, la palabra discípulo debe entenderse como un estado de conciencia, es decir, es discípulo todo aquél que sigue su enseñanza y no aquél que sigue a un guía. En el sentido que nosotros queremos trabajar, es poniendo énfasis en las enseñanzas y no en las personalidades. El discípulo es aquél que está siguiendo una luz, no el que está siguiendo a un ser humano o incluso a un Maestro ascendido, se le ve siempre seguir su enseñanza y nunca a los hombres o a los Dioses.
La escuela se refleja en el deseo de servir.
Una escuela es el lugar donde se reúnen los discípulos, no es el lugar en donde se reúnen personalidades siguiendo a otras personalidades. Las enseñanzas no son aquellas que se explican únicamente en términos de conceptos o ideas, sino, más bien, es el conjunto de una serie de conceptos avalados por una serie de conductas, actitudes y ejemplos, dados de una manera práctica por un grupo de personas. No quiero decir con esto, que las personas deban decir al pie de la letra y al cien por ciento, todas las enseñanzas que se predican, sino, más bien, que reflejen en sus actitudes y en sus personalidades, ese deseo de servir, ese deseo de hacer realidad las enseñanzas que están predicando, ese deseo de guiar a seres humanos a través de la práctica y la prédica de una filosofía como sistema de vida.
Atención en la irradiación de los Maestros.
Los Maestros son los instrumentos del ser divino para hacer llegar, hasta los hombres, la luz que pueda guiarlos a través de los laberintos del mundo de las formas; no son personalidades en la exacta expresión de la palabra, son instrumentos de una voluntad suprema, portavoces que permiten enlazar al mundo de los hombres, con el mundo de los Dioses. Los Maestros no existen para ser venerados, los Maestros no están ahí para ser objeto de alabanzas y enfoques inútiles de energía de parte de los discípulos. Cuando recuerden a un Maestro y lo invoquen, centren su atención en la irradiación de su enseñanza y no busquen, obsesivamente, percibir rostros, figuras, o cualquier otro rasgo de personalidad en los Maestros, porque, seguramente, serán confundidos por su propia mente.
Shamballa es un centro transformador de energías.
Shamballa es el lugar de reunión de los Maestros directores de este planeta, es un centro de enfoque de energías, un transformador de ondas sutiles a ondas groseras. El aspecto forma de Shamballa puede ser múltiple y depende enormemente del discípulo y de sus propias expectativas, acerca de lo que va a encontrar. Shamballa puede tomar muchas formas, y de hecho así ocurre, porque cada discípulo ve en Shamballa lo que espera encontrar. Unicamente aquellos que pueden desapegarse de sus propias expectativas, logran percibir a Shamballa tal como es y como esto constituye un misterio de iniciación, las presentes palabras son una invitación para que puedan ustedes investigar y esforzarse para eliminar esos aspectos del maya en su mente.
El Logos Planetario.
El Logos Planetario es el ser que da cohesión a todas las formas de vida en este planeta, no únicamente a nivel físico, sino, incluso, en los niveles superiores; su cohesión, su fuerza, permite al planeta seguir existiendo, permite a los átomos seguir unidos y transformándose, es un ser cuyos pensamientos son luz, luz pura y diáfana, luz que no puede ser percibida a través del lenguaje, pero que, sin embargo, determina enormemente, las acciones que la humanidad va siguiendo y las consecuencias de su interacción, como raza, con el resto de las especies de minerales, plantas y animales. Tiene a su cargo el cumplimiento del plan divino y lo cumple diligentemente, gracias a que es la más pura y alta expresión de la voluntad del Logos Solar, pretender entender su naturaleza es como pretender conocer a Dios en lo más puro de su existencia, sin embargo, no se esconde, permanece al alcance de todos aquellos discípulos serios y con anhelos de aprender.
Así pues, como palabras finales, busquen, en cada uno de ustedes, los contactos que los lleven directamente con el Logos Planetario y, entonces, experimentarán una profunda paz derivada de la luz que de El emana.
Deseo que estudien repetidas veces esta lección, porque no es sino un repaso de conceptos fundamentales, que tienen que ver con las actitudes que toman los estudiantes dentro de una escuela. Me despido dejándoles mi bendición.
domingo, 29 de abril de 2007
EL REFUGIO AZUL
En esencia, este es un lugar para aquellos que no encuentra sitio en ningún foro que trate temas espirituales. Bien porque esté harto de escuchar siempre lo mismo, o porque simplemente no haya encontrado su sitio.
¿Qué tiene esto de diferente?, pues que aquí puedes publicar, buscar gente afín, a los que les hayan ocurrido experiencias que no pueden relatar alegremente, porque se sienten "diferentes", y normalmente nadie les escucha, sin pensar que están locos...
Para nosotros están sucediendo cosas, por mucho que se quieran negar. Las vemos, las sentimos, las vivimos....
Este es tu lugar. No mates al mensajero. Busca el mensaje, su contenido y no ahondes en la procedencia, puede que venga del mismo sitio de dónde tú procedes: LOS PLANOS DE LUZ, donde todo vuelve....
¿Qué tiene esto de diferente?, pues que aquí puedes publicar, buscar gente afín, a los que les hayan ocurrido experiencias que no pueden relatar alegremente, porque se sienten "diferentes", y normalmente nadie les escucha, sin pensar que están locos...
Para nosotros están sucediendo cosas, por mucho que se quieran negar. Las vemos, las sentimos, las vivimos....
Este es tu lugar. No mates al mensajero. Busca el mensaje, su contenido y no ahondes en la procedencia, puede que venga del mismo sitio de dónde tú procedes: LOS PLANOS DE LUZ, donde todo vuelve....
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